
Me reencuentro con Juan Manuel. Ha pasado un año. Sigue con vida y mantiene la misma mirada oscura como la etapa por la que atraviesa en su vida. Su hija ya ha cumplido los cinco años. Sus ocho impactos de bala ya han cicatrizado. Los tatuajes siguen ahí recordándole que no hace mucho fue el líder de la clica Boca de Monte, la que ahora controla gran parte de la ciudad; que perteneció a la mara MS-18, la que ahora trabaja para el gobierno como sicarios, y que durante un tiempo de su teléfono móvil salieron las órdenes para matar, secuestrar y extorsionar a personas inocentes, mareros rivales o empresarios que se negaban a pagar.
“Sácame del país, esto es una guerra”
Juan Manuel se esconde ahora de su propia mara, la mara contraria, el ejército y la policía. “Acabarán encontrándome”, asegura. Y es que su mara, aquella que el lideró durante cinco años es ahora la más fuerte de la capital. De los 40 hombres que tuvo a su mando, ya sólo quedan seis en activo. El resto o se ha escapado del país o está en la cárcel o han caído en las cunetas. “Da igual que mueran, ellos siguen reclutando jóvenes sin parar porque son ellos los que tocan la puerta”. Ahora ya no es una moda juvenil, el grado de violencia que han asumido los convierten en pequeños ejércitos especializados en la extorsión.
”Mi mara ha cambiado mucho. Se dedican ahora al sicariato para el gobierno. El año pasado asesinaron a una diputada”. Juan Manuel sigue ahora la actualidad desde el agujero en el que se ha escondido. Los días los pasa limpiando botas y ocultando su rostro alejado del barrio en el que manchó sus manos de sangre.
Como Juan Manuel se calcula que hay más de 30.000 jóvenes en el país. Y otros 30.000 vinculados de forma indirecta a las maras. “La raíz de todo esto hay que buscarla en las familias. A estos jóvenes no les mueve el dinero, que también, si no la soledad de sus vidas, las palizas de sus padres, el dolor de no saber a quién pertenecen”. A Juan Manuel no le movió el dinero cuando con 12 años decidió ingresar en la MS 18, fue el desprecio de su padre y la muerte temprana de su madre. Y tampoco fue el dinero lo que le llevó a abandonarla sino la muerte de un hijo por la cantidad de droga que consumía él en casa.
“Sácame”. Le llegó el artículo que publiqué en PÚBLICO. Le gustó. Miedo tenía yo de que algo le hubiera indigando, pues la visita fue por sopresa. Tomé un taxi y me acerqué a su zona. Allí seguía. Pedí dos cafés y nos sentamos a tomárnoslos. Cada dos palabras una hacía relación a las posibilidades que hay de que le lleve a España… Pensativo me he quedado. La verdad es que podría despertar a muchos jóvenes del letargo si escucharan su historia… A ver qué se me ocurre.
“En 10 años España será el paraíso de las maras”
“Sácame de aquí, ya”. Él continúa con su petición. Su mara ha crecido. Son menos, pero con más armas, con más saña. Están muriendo durante este mes entre seis y siete conductores de autobúses. Es el precio por no pagar la extorsión. Juan Manuel teme que le encuentren. Y teme que esta sanguinaria moda llegue a España: “En 10 años aquello será una guerra”. Basta con que aparezca un marero, salvatrucho o ms 18, para que monte una clica y cada uno de sus hombres otra… Esperemos que no ocurra. “Aquí los jóvenes han jugado demasiado. Hay que actuar en España antes de que se avive el dolor que ha habido aquí”. Juan Manuel nos tiende la mano.

Ahora sí, ya puedo regresar a Tecpan.

El sida acampa en Guatemala y lo hace de forma silenciosa. En los últimos anos la cifra de afectados se ha multiplicado por cinco y ya son varias las instituciones internacionales que hablan de riesgo de epidemia generalizada. Y es que la desinformación es su principal aliado. El Gobierno habla de 15.000 afectados, organizaciones como la ONU denuncian que son mas de 65.000. Y nada se sabe de qué ocurre en la zona rural donde vive más de un tercio de la población y donde el incesto y la agresión sexual son una práctica habitual en las comunidades indigenas. Guatemala grita en silencio.
Hoy el rostro del sida en Guatemala son las minorías homosexuales. En ellos están centradas las campanas de Naciones Unidas a través de su agencia ONUSIDA, que engloba a 10 organizaciones de UN y que canaliza sus acciones en apoyar al gobierno. A ellos acudo en busca de datos y termino en la sede de “Las Reinas de la Noche” en la zona 1. Se trata de la primera asociación nacional de transexuales, más de 150 mujeres que ejercen la prostitución en la calle y que cada día lo viven como su fuera el último. Su esperanza de vida no pasa de los 35 anos. Johana R. es su presidenta. Lleva desde los 13 anos en la calle, edad con la que fue expulsada de su casa al vestirse con ropa de mujer. Este ano ha cumplido los 31 y sigue temiendo por su integridad física como el primer dia con la diferencia de que ahora carga con una orden judicial de caza y captura por agredir a otra transexual en plena calle.

“Si voy a la cárcel no salgo con vida”. Lo dice desde la experiencia. En 1993 fue detenida durante una redada. En la cárcel del barrio 18 fue violada en el patio del sector dos por 40 reclusos. “Todavía hoy no lo he podido olvidar”. Acude a las drogas y al alcohol para encontrar una razon por la que seguir viva. El sida ha encontrado en estas minorías otro aliado. Ellos nada pueden hacer: el gobierno los ignora, la calle les persigue, los guardias de seguridad privada ls dispara y sus clientes los usan como pura mercancía.

UNOSIDA trabaja ahora con ello-as para fortalecer la asociación y ofrecerles la ayuda para sobrevivir a cada noche en un país en el que se cometen 18 homicidios diarios y en el que las prostitutas son el principal diana. Sin embargo, el rostro real del sida en Guatemala no es el de Johana, sino el de las mujeres campesinas. Pero nadie hace nada. Ni siquiera aparecen en el censo. Su desgracia fue nacer en la selva. Alla no llega ni luz, ni agua, ni servicios sanitarios, ni policías. En ellos deberían centrarse los organismos internacionales. Por ellos debería trabajar la ONU. Pero antes del Sida debería preocuparse de sus carreteras, de sus tendidos eléctricos, de su desnutrición, de su elevada mortalidad materno infantil…
Fudi es una de las fundaciones que desde los anos 80 lo viene haciendo. Tuvo que parar dos décadas por el conflicto armado y ha regresado ahora con la misma fuerza que un muelle guardado a presión. Pero esa es otra historia.
Abandono la capital y regreso a Tecpan.

Mikey Mouse is diferent in Tecpan

Abandono NY y aterrizo de nuevo en Guatemala un año después de la última visita. Paso de la 5ª avenida con la 32 en pleno corazón de Manhattan por un hostal en las afueras de Tecpán, capital del pueblo Maya.
Cinco días bastaron en NY para sentirme un “newyorker” más. Los paseos por Central Park en bicicleta, las grandes avenidas, Brukyn, el Metropolitan, la sede de la ONU, la Universidad de Columba… Sin duda habrá que volver. Eso sí, esta vez con algo más de inglés. Tendré que retomar el libro de gramática que enterré en Bilbao. Aunque los comercios están repletos de latinos.

En una pizzeria Edgar me atendió son problemas. Lleva más de 16 años en los Estados y aquí piensa quedarse hasta que se jubile con 60 años y regrese a su ranchito en el sur de México. Lo mismo que Felipe en un bar del Soho. Trabaja tres días a la semana y vive en un mini piso en Brooklyn por 800 dólares al mes. Es hondureño y por su piso han pasado en los últimos cinco años toda su familia en busca de oportunidades. Edwin fue el que más tiempo me dedico en la tienda de Mac, aunque sirvió para poco pues no compré nada. Él también es hondureño y no piensa volver. Se ha casado con una ecuatoriana y ya alimenta la boca de tres pequeños americanos. Y así podría seguir con cada una de las tiendas en las que entré: en todas busqué un latino y encontré una historia.
Ahora llevo ya más de 48 horas en Guatemala y mi cabeza hierve. Me he reencontrado con un montón de amigos que me han abierto de nuevo sus casas de par en par. Durante estos días espero dar forma a diferentes reportajes sobre el Sida que se ha multiplicado por cinco en el país y crece por toda la selva de forma silenciosa; las maras que ya son un mal peor que el terrorismo con más de 30.000 jóvenes militando en pandillas sanguinarias de gatillo fácil y la situación de los pueblos indígenas con una mortaldad infantil de 66 por 1.000. A ver qué da de sí.

Mientras tanto, paso los días en Tecpán la capital del pueblo maya rodeado de selva y compartiendo el cibercafé con campesinos, indios y borrachitos.
NY impone. Da igual la hora que sea del dia, o la zona de la ciudad por la que camines, una masa de personas te acompania, te rodea, te empuja. Una masa que viste con ropas de todo el mundo y cuya piel parece un cuadro de Barcelo. Pinceladas de colores por todo los lugares, restos de culturas de todo el mundo.
Un turco fue el primero en recordarnos que Bilbao no es la unica capital del mundo. Tras colocar todas las maletas en el capot de su taxi, decidio acelerrar con las puertas todavia abiertas. Me quede con la camara colgando del cuello y el equipage de mano en el suelo. Cinco minutos tardo en reaparecer por la puerta del aeropuerto para disculparse y pedrime que le esperara en otra esquina. Se gana la vida como taxista sin licencia y preferia que no le perara la patrulla de policia que acaba de aparcar delante de su vehiculo. Tarde varias horas en recuperarme del susto. Ya me veia arrojandome por el primer puente que encontrase.
NY impone. Aunque tengo la cabeza en los reportajes de Guatemala, dan ganas de quedarse aqui varios meses. Uno tiene siempre la sensacion de que le espera una sorpresa al doblar la esquina flanqueado siempre por grandes rascacielos y acompaniado por parsonas a izquierda y derecha.
Ahora escribo desde una macro tienda de Apple. Tengo a un frances al lado chateando con amigos y a un abuelo jugando al solitario que desprende un olor con el que se me estan quitando las ganas de cenar.
Abandono Madrid. A las 20.00 horas ya estaré paseando por Manhattan. Madrid apesta a turistas y todavía vive la resca del día del Orgullo Gay.
El monte purifica. Bastaron siete horas y media de caminata hasta la cumbre del Monte Perdido para decidirme a dar un giro al verano. La otras cinco horas de vuelta hasta al coche sólo consiguieron que consolidara el proyecto. Regreso a Guatemala en dos días. He batido mi propio récord en preparación de viajes.
Cuando en tercero de carrera me decidí por recorrer Perú en solitario durante más de un mes, planifiqué el viaje tres meses antes. En 2006, diseñé la ruta por Bolivia en 15 días, los que pasaron desde que me propusieron la idea hasta que llamé a los medios y compré los billetes. El viaje del verano pasado por Guatemala y El Salvador tardé algo más, pero no pasó del mes… Pero esta vez, no he dejado que pase ni una semana. Y es que no hay tiempo que perder.
Espero alimentar en el blog las historias que deseo editar durante el viaje. Ya os contaré.