Cuelgo ahora el reportaje que publiqué en el suplemento TIERRA de EL PAÍS hace ahora dos fines de semana. En él cuento cómo es la vida en un basurero. Y es fruto de las notas que tomé durante la visita al millar de chabolas que sitian el gran vertedero de Guatemala. El viaje me constó algún que otro susto que ya conté en el blog. El resultado es un reportaje con sabor a homenaje a todas las personas que día tras día se levantan del suelo para rebuscar en la basura el alimento de sus hijos. Eso sí que es una crisis.
Hoy me publica PÚBLICO una doble página sobre las maras. El hilo del reportaje es la entrevista que realicé a un exlíder de la M18, una de las pandillas más sanguinarías de Centro América. El encuentro lo tuve en los bajos de una gran rascacielos de la ciudad de Guatemala. Allí el ex pandillero trabaja como lustra botas, a la vez que se oculta de la policía y del resto de mareros que le buscan para matarlo. Unos por ser de la mara contraria otros por haberlos abandonado.
Durante media hora y con un tono de voz que rozaba el susurro me fue relatando qué le llevó a ingresar en una de ellas, cómo operaban y qué le llevó a dejarlo. Un recorrido que le costó ocho balazos, la muerte de una hija recién nacida y el exilio. Pero sabe que esta situación es provisional, pues a todos les llega la muerte. ”No conozco a ningún marero mayor de los 30 fuera de la cárcel”.
”Si publicas mi foto en Guatemala me localizarán y me matarán, pero en la vida hay que elegir entre dejar huella o pasar inadvertido. Yo ya he optado: publícala”.
Para realizar las fotografías nos escondimos en el baño del edificio. Allí se quitó la camiseta y me dejó ver sus tatuajes. Cada uno de ellos justifica un balazo. Durante la “sesión” de fotos comenzaron a entrar personas que cabiz bajos retrocedían en silencio. Y es que nadie mira a la cara a un marero. A la salida todos esperaban en silencio a que nos marcháramos. Miedo.
Los defensores de los derechos humanos en China recibieron ayer un fuerte impulso. La Erocámara ha otorgado el premio Sajárov al disidente chino Hu Jai, incombustible luchador por los derechos fundamentales y en prisión desde abril por “incitar a la subersión”. El premio supone también un nuevo revés en la imagen del Gobierno de Pekín en visperas de la cumbre Asia-Europa que comienza hoy.
El premio está dotado en 50.000 euros y lleva el nombre del reconocido disidente soviético Andrei Sajárov, fellecido en 1989. Entre los galardonados se encuentran figuras comprometidos por los valores de la democracia como Nelson Mandela o el activista cubano Oswaldo Payá. Piedra de Toque tenía su propia quiniela con la recién liberada Ingrid Betancourt de visita en España invitada por el Foro de Ermua.
Hu Jai, de 35 años, comenzó su activismo con la defensa del medio ambiente y los afectados de sida. En 2004 recibió los primeros arrestos domiciliarios algo que no le doblegó, sino que le convirtió en la voz de los disidentes chinos encarcelados. “Las autoridades llaman poner en peligro la seguridad nacional a la libertad de expresión. El Gobierno es dictatorial y no quiere que la sociedad civil se desarrolle”, señaló en una entrevista a El País.
Desde aquí el apoyo a Hu y a los dos periodistas croatas asesinados ayer en un atentado con coche bomba en el centro de Zagreb. Ivo Pukanic, uno de los asesinados, era el director del semanario Nacional, especializado en la dencuna de la corrupción y próximo al presidente Stipe Mesic.
Regreso. Piedra de Toque ha pasado dos semanas en blanco. La culpa un encargo para el Zinemaldi, dos reportajes retrasados para EPS y Público y el lanzamiento de mi propia agencia de comunicación social, IMK. Ya iré dando detalles de estos nuevos proyectos. Pero para empezar con buen pie, qué mejor que hablar de la nueva entrega del periodista navarro David Beriain desde Adn.es.
Antes de comenzar mi viaje por Guatemala contacté con él. Estaba entonces en Kabul preparando el serial que arrancó ayer. Hoy desenmascara sus pretensiones. “La serie que hoy comienza es fruto de una obsesión por conocer esa realidad que ya ha costado varias vidas españolas. Son dos meses de investigación para tratar de entender la otra cara del conflicto afgano, para tratar de aprender“. Y no dudo de que aprenderemos viendo, leyendo y escuchando su trabajo.
Recuerdo todavía la sesión introductora que nos dio el decano de Comunicación en la Universidad de Navarra el primer día de clase. “Aquí venís a aprender a aprender“. Pues en eso seguimos algunos guiados por los que ya han hecho propia la tarea. Verdadero periodismo desde Afganistán.
Eso sí, espero que este trabajo no le haya costado el estómago.